Category Archives: Conmemoración

¿Expulsado y no te dejaron entrar al salón del reino de los Testigos de Jehová para esta Conmemoración 2010?


Se han recibido informes que en ciertas congregaciones de USA, los ancianos han restringido la entrada al salón del reino para la conmemoración a personas que están expulsadas o simplemente se les ha hecho esperar durante largo tiempo afuera del local sin razón justificada.

Si te ha ocurrido eso, podrías tener un caso judicial a tu favor y conseguir compensación económica de la congregación local o de la sociedad watchtower por no respetar los derechos civiles que la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de America te da.

Consulta con tu abogado sobre el “Freedom of Access to Clinics Entrances (FACE) Act – Statute 18 U.S.C. § 248”. La primera ofensa les puede costar hasta 10.000 dólares y 6 meses de prisión.

http://www.justice.gov/crt/split/facestat.php

¡No dejes que esta religión abusiva siga haciendo lo que quiera con tu vida! La watchtower lucha tenazmente en las cortes para defender sus derechos civiles pero hipócritamente no respeta los tuyos. Les va quedando menos tiempo en su impunidad.

Invitación a la Conmemoración de la Muerte de Jesucristo 2010 con los Testigos de Jehová


Difúndase, distribúyase, repártase y entrégese por todos los medios posibles, hasta el grado que sea posible.

Saludos.

Nuestros lectores quieren hablar… sobre su visión de la conmemoración

Sentados frente al discursante. Oyendo muy atentos cada palabra. Anotando cada expresión como si guardaran el elixir que luego los salvaría. El silencio se esparce. Parecen atados al asiento. Moviendo levemente sus cabezas con gesto afirmativo. La voz del discursante es segura y estable. Sus palabras son tan poderosas que no pueden mirar hacia atrás. Parecen inermes. Pero ellos saben muy bien que solo quieren parecer inermes. El discurso se repite. Las palabras del discursante vuelven. Los oyentes parecen no darse cuenta de la repetición. Vuelven a escuchar las mismas palabras una y otra vez. Sin embargo siguen anotando, como si fuera algo nuevo.

Ahora el discursante se desdice. Los oyentes tachan y anotan de nuevo palabras desconocidas. Muchos no entienden, otros parecen dudar. Sin embargo siguen atados a sus butacas y sin mirar hacia atrás. Vuelven a su letargo. Siguen escuchando. Siguen creyendo en el discursante.
De repente, alguien mira hacia atrás. Los demás oyentes tratan de no prestarle atención, pero lo miran de reojo. El destello de su rostro dice todo. Ahora se levanta y camina hacia la salida, nada lo detiene… uno menos.

El discurso sigue. El discursante trastabilla con sus palabras, pero continúa. A los pocos minutos parece como si nada hubiera ocurrido. Los oyentes toman su lapicera y vuelven a su anotador. El discursante parece una sombra muy oscura que se posa en cada uno de sus oyentes. Una sombra que tambalea, hace giros inesperados, que se esconde y que luego desaparece. Una sombra que parece enojada por alguna razón. El discursante es una sombra.

El discurso parece infinito. Pero todo dependerá de sus oyentes. Sin oyentes el discurso se acaba.
Alguien más se levanta y se encamina hacia la puerta, su rostro brilla, sus ojos brillan… uno menos.

Detrás de todos ellos está la hoguera, el fuego. Y delante del fuego el discursante con su doble rostro, con sus garras afiladas, con sus tres ojos rojos, y sus doce cuernos. Cuernos que multiplica por doce y por doce…

La sombra que proyecta la hoguera es la que ven los oyentes. Pero la sombra no es la misma. La sombra parece luz. La sombra engaña y son pocos los oyentes que se dan cuenta.

Detrás del discursante y de la hoguera esta la salida y depende de cada oyente encontrarla. No está tan lejos. Pero las sombras nos encadenan y nos quitan las esperanzas. Nos amoldan y piensan por nosotros. Nos asfixian y nos puede matar.

La caverna esta cada más vacía… uno menos.

(contribuido)

Nuestros lectores quieren hablar… sobre su visión de la conmemoración

Sentados frente al discursante. Oyendo muy atentos cada palabra. Anotando cada expresión como si guardaran el elixir que luego los salvaría. El silencio se esparce. Parecen atados al asiento. Moviendo levemente sus cabezas con gesto afirmativo. La voz del discursante es segura y estable. Sus palabras son tan poderosas que no pueden mirar hacia atrás. Parecen inermes. Pero ellos saben muy bien que solo quieren parecer inermes. El discurso se repite. Las palabras del discursante vuelven. Los oyentes parecen no darse cuenta de la repetición. Vuelven a escuchar las mismas palabras una y otra vez. Sin embargo siguen anotando, como si fuera algo nuevo.

Ahora el discursante se desdice. Los oyentes tachan y anotan de nuevo palabras desconocidas. Muchos no entienden, otros parecen dudar. Sin embargo siguen atados a sus butacas y sin mirar hacia atrás. Vuelven a su letargo. Siguen escuchando. Siguen creyendo en el discursante.
De repente, alguien mira hacia atrás. Los demás oyentes tratan de no prestarle atención, pero lo miran de reojo. El destello de su rostro dice todo. Ahora se levanta y camina hacia la salida, nada lo detiene… uno menos.

El discurso sigue. El discursante trastabilla con sus palabras, pero continúa. A los pocos minutos parece como si nada hubiera ocurrido. Los oyentes toman su lapicera y vuelven a su anotador. El discursante parece una sombra muy oscura que se posa en cada uno de sus oyentes. Una sombra que tambalea, hace giros inesperados, que se esconde y que luego desaparece. Una sombra que parece enojada por alguna razón. El discursante es una sombra.

El discurso parece infinito. Pero todo dependerá de sus oyentes. Sin oyentes el discurso se acaba.
Alguien más se levanta y se encamina hacia la puerta, su rostro brilla, sus ojos brillan… uno menos.

Detrás de todos ellos está la hoguera, el fuego. Y delante del fuego el discursante con su doble rostro, con sus garras afiladas, con sus tres ojos rojos, y sus doce cuernos. Cuernos que multiplica por doce y por doce…

La sombra que proyecta la hoguera es la que ven los oyentes. Pero la sombra no es la misma. La sombra parece luz. La sombra engaña y son pocos los oyentes que se dan cuenta.

Detrás del discursante y de la hoguera esta la salida y depende de cada oyente encontrarla. No está tan lejos. Pero las sombras nos encadenan y nos quitan las esperanzas. Nos amoldan y piensan por nosotros. Nos asfixian y nos puede matar.

La caverna esta cada más vacía… uno menos.

(contribuido)

Nuestros lectores quieren hablar… sobre su visión de la conmemoración

Sentados frente al discursante. Oyendo muy atentos cada palabra. Anotando cada expresión como si guardaran el elixir que luego los salvaría. El silencio se esparce. Parecen atados al asiento. Moviendo levemente sus cabezas con gesto afirmativo. La voz del discursante es segura y estable. Sus palabras son tan poderosas que no pueden mirar hacia atrás. Parecen inermes. Pero ellos saben muy bien que solo quieren parecer inermes. El discurso se repite. Las palabras del discursante vuelven. Los oyentes parecen no darse cuenta de la repetición. Vuelven a escuchar las mismas palabras una y otra vez. Sin embargo siguen anotando, como si fuera algo nuevo.

Ahora el discursante se desdice. Los oyentes tachan y anotan de nuevo palabras desconocidas. Muchos no entienden, otros parecen dudar. Sin embargo siguen atados a sus butacas y sin mirar hacia atrás. Vuelven a su letargo. Siguen escuchando. Siguen creyendo en el discursante.
De repente, alguien mira hacia atrás. Los demás oyentes tratan de no prestarle atención, pero lo miran de reojo. El destello de su rostro dice todo. Ahora se levanta y camina hacia la salida, nada lo detiene… uno menos.

El discurso sigue. El discursante trastabilla con sus palabras, pero continúa. A los pocos minutos parece como si nada hubiera ocurrido. Los oyentes toman su lapicera y vuelven a su anotador. El discursante parece una sombra muy oscura que se posa en cada uno de sus oyentes. Una sombra que tambalea, hace giros inesperados, que se esconde y que luego desaparece. Una sombra que parece enojada por alguna razón. El discursante es una sombra.

El discurso parece infinito. Pero todo dependerá de sus oyentes. Sin oyentes el discurso se acaba.
Alguien más se levanta y se encamina hacia la puerta, su rostro brilla, sus ojos brillan… uno menos.

Detrás de todos ellos está la hoguera, el fuego. Y delante del fuego el discursante con su doble rostro, con sus garras afiladas, con sus tres ojos rojos, y sus doce cuernos. Cuernos que multiplica por doce y por doce…

La sombra que proyecta la hoguera es la que ven los oyentes. Pero la sombra no es la misma. La sombra parece luz. La sombra engaña y son pocos los oyentes que se dan cuenta.

Detrás del discursante y de la hoguera esta la salida y depende de cada oyente encontrarla. No está tan lejos. Pero las sombras nos encadenan y nos quitan las esperanzas. Nos amoldan y piensan por nosotros. Nos asfixian y nos puede matar.

La caverna esta cada más vacía… uno menos.

(contribuido)

Sobre la Conmemoración Cristiana y la Conmemoración de los Testigos de Jehová

Se supone que esta noche es la noche más especial para el cristiano. Se supone que había que prepararse para esta noche desde hace una semana atrás, leyendo cada día la porción de textos que el folleto “Examinando” nos indicaba leer. Se supone que debía repartir una cantidad fija de invitaciones para hacer ver que la congregación tiene potencial de crecimiento. Se supone que tenía que haber hecho el precursorado durante este mes. Se supone que debía haberme comprado traje nuevo y haber lustrado los zapatos más de lo acostumbrado para que estuviera perfecto para la ocasión. Se suponían muchas cosas que un “Testigo Cristiano de Jehová” debía haber hecho, pero no hice nada de aquello.

Aun así me creo cristiano. ¿Cómo es eso posible, si no seguí en lo más mínimo el modelo de acción que el “cristiano verdadero” debía seguir, según las dictadas instrucciones del cuerpo gobernante de los Testigos de Jehová?

Simplemente por dos razones: la primera, es que 1) a los testigos que se les manda a hacer todas esas cosas caen en dos clases: 1a) participantes de los emblemas: nuevo nombre para este grupo, pues ya la jerarquía no se les cree que sean ungidos, por ende se les cuestiona el que sean partícipes de la esperanza que el cuerpo gobernante cree tener o 1b) observadores respetuosos: quienes solo hacen acto de presencia sin tener parte alguna con Cristo y desde luego no estar en comunión con él.

La segunda razón tiene que ver con que 2) todas esas cosas y actividades a realizar no las he podido hallar dentro de las actividades que los apóstoles realizaron para el momento que ellos celebraron la ultima cena con Jesús.

2a) Para sus apóstoles, cada momento con Jesús era especial, y cuando él les dijo que preparan un lugar para la pascua, no hubo expectación de su parte por algo extraordinario que ocurriría. 2b) No hay registro de que ninguno leyera nada relacionado con la reunión pues no tenían idea del pacto que se iba a realizar. Era simplemente la pascua judía la que celebrarían. 2c) No hay registro de que llevaron a cabo una campaña especial de predicación entregando volantes o folletos con el objetivo específico de llevar mas invitados a la ultima cena. 2d) Ninguno hizo ninguna clase de precursorado, pues su vida completa era seguir a su Maestro. No informes, no formularios que tengan que ser aprobados por un comité de servicio, ni preguntas. 2e) No hay registro de que se fueran de compra antes de juntarse con Jesús esa noche.

Así lo veo, tan simple como el agua. Todo quien crea ser cristiano debe estar en comunión con Cristo, tomar del vino y comer del pan para esta ocasión.

Y ¿Qué hay de la esperanza? En una frase: no me interesa ninguna esperanza, nunca me ha interesado. Nunca he amado o servido a Dios por un pago, por una promesa ni por un galardón. Amo a Dios por lo que ya me ha dado, no por lo que supuestamente me dará. Creo que la Biblia esta llena de alusiones a tener en mente una esperanza, pues la mayoría de los seres humanos necesitan algo donde agarrarse para poder seguir. Simplemente no es mi caso. Sea que tenga esperanza o no, no me interesa. Sea que Jehová Dios me quiera pagar con algo o no, no me importa. No es mi eje en la vida conseguir algo de Él, salvo asegurarme de que sabe que me siento agradecido por lo que ya ha permitido que tenga.

Jesús habló de dos rebaños: convencido estoy de que son los cristianos de origen judío y cristianos de origen gentil, ambos bajo un solo pastor, en una sola fe y finalmente siendo parte de un solo y único rebaño. El dogma de las dos esperanzas de la sociedad Watchtower y su cuerpo gobernante, no es mas que una de sus tantas técnicas de control sobre los tontos útiles; los “testigos de a pie”, del cual fui parte también.

Todo testigo bautizado desde el 1985 en adelante no esta en comunión ni en relación personal con Jesús, sino con la organización. Por ende, si come de los emblemas, no se le cree y si no piensa que es ungido, no participa; así que esta perdido por el lado que se le mire. La organización simple y llanamente… no le reconoce.

Para el testigo, no es Jesús el Salvador sino la organización. Esta es su “arca de salvación” en donde debe refugiarse. No hace falta Jesús para la vida del testigo, la organización le suple todo convencimiento que necesita saber y tener, siempre y cuando se mantenga dentro de ella. El testigo no pregunta como Pedro ¿A quién no iremos? Sino que pregunta ¿A dónde nos iremos? Pensando y creyendo lo que la organización quiere que piense y crea.

Por eso, no he seguido lo que el cuerpo gobernante manda que cada cristiano debía hacer durante estos días. Por eso, para mí, el cuerpo gobernante no es mas que un grupo de hombres cobardes que se esconden detrás de un concepto ilusorio llamado “la organización de Dios”, con el fin de dominar la vida de personas que buscan sinceramente a Jehová pero que no saben como hacerlo y que han puesto ciegamente su confianza en ellos como guías espirituales, así estos han logrado aprovecharse de su buena voluntad e ignorancia para mantener su vida de reyes y el negocio editorial de la sociedad Watchtower. Ambos grupos llevan culpa por ello. Uno, por ser una jerarquía oligárquica y abusadora y el otro, por no buscar a Dios con su propio corazón, alma y mente, dejando que otros le entreguen el trabajo ya predigerido y a conveniencia.

Cristo y Jehová lo ven todo, y esta noche estarán esperando que muchos que asistieron al “show anual de los testigos de Jehová” puedan comenzar a tener un real y valiente amor por la verdad y decidirse a desechar los falsos dogmas humanos impuestos por los individuos corruptos del cuerpo gobernante.

Sobre la Conmemoración Cristiana y la Conmemoración de los Testigos de Jehová

Se supone que esta noche es la noche más especial para el cristiano. Se supone que había que prepararse para esta noche desde hace una semana atrás, leyendo cada día la porción de textos que el folleto “Examinando” nos indicaba leer. Se supone que debía repartir una cantidad fija de invitaciones para hacer ver que la congregación tiene potencial de crecimiento. Se supone que tenía que haber hecho el precursorado durante este mes. Se supone que debía haberme comprado traje nuevo y haber lustrado los zapatos más de lo acostumbrado para que estuviera perfecto para la ocasión. Se suponían muchas cosas que un “Testigo Cristiano de Jehová” debía haber hecho, pero no hice nada de aquello.

Aun así me creo cristiano. ¿Cómo es eso posible, si no seguí en lo más mínimo el modelo de acción que el “cristiano verdadero” debía seguir, según las dictadas instrucciones del cuerpo gobernante de los Testigos de Jehová?

Simplemente por dos razones: la primera, es que 1) a los testigos que se les manda a hacer todas esas cosas caen en dos clases: 1a) participantes de los emblemas: nuevo nombre para este grupo, pues ya la jerarquía no se les cree que sean ungidos, por ende se les cuestiona el que sean partícipes de la esperanza que el cuerpo gobernante cree tener o 1b) observadores respetuosos: quienes solo hacen acto de presencia sin tener parte alguna con Cristo y desde luego no estar en comunión con él.

La segunda razón tiene que ver con que 2) todas esas cosas y actividades a realizar no las he podido hallar dentro de las actividades que los apóstoles realizaron para el momento que ellos celebraron la ultima cena con Jesús.

2a) Para sus apóstoles, cada momento con Jesús era especial, y cuando él les dijo que preparan un lugar para la pascua, no hubo expectación de su parte por algo extraordinario que ocurriría. 2b) No hay registro de que ninguno leyera nada relacionado con la reunión pues no tenían idea del pacto que se iba a realizar. Era simplemente la pascua judía la que celebrarían. 2c) No hay registro de que llevaron a cabo una campaña especial de predicación entregando volantes o folletos con el objetivo específico de llevar mas invitados a la ultima cena. 2d) Ninguno hizo ninguna clase de precursorado, pues su vida completa era seguir a su Maestro. No informes, no formularios que tengan que ser aprobados por un comité de servicio, ni preguntas. 2e) No hay registro de que se fueran de compra antes de juntarse con Jesús esa noche.

Así lo veo, tan simple como el agua. Todo quien crea ser cristiano debe estar en comunión con Cristo, tomar del vino y comer del pan para esta ocasión.

Y ¿Qué hay de la esperanza? En una frase: no me interesa ninguna esperanza, nunca me ha interesado. Nunca he amado o servido a Dios por un pago, por una promesa ni por un galardón. Amo a Dios por lo que ya me ha dado, no por lo que supuestamente me dará. Creo que la Biblia esta llena de alusiones a tener en mente una esperanza, pues la mayoría de los seres humanos necesitan algo donde agarrarse para poder seguir. Simplemente no es mi caso. Sea que tenga esperanza o no, no me interesa. Sea que Jehová Dios me quiera pagar con algo o no, no me importa. No es mi eje en la vida conseguir algo de Él, salvo asegurarme de que sabe que me siento agradecido por lo que ya ha permitido que tenga.

Jesús habló de dos rebaños: convencido estoy de que son los cristianos de origen judío y cristianos de origen gentil, ambos bajo un solo pastor, en una sola fe y finalmente siendo parte de un solo y único rebaño. El dogma de las dos esperanzas de la sociedad Watchtower y su cuerpo gobernante, no es mas que una de sus tantas técnicas de control sobre los tontos útiles; los “testigos de a pie”, del cual fui parte también.

Todo testigo bautizado desde el 1985 en adelante no esta en comunión ni en relación personal con Jesús, sino con la organización. Por ende, si come de los emblemas, no se le cree y si no piensa que es ungido, no participa; así que esta perdido por el lado que se le mire. La organización simple y llanamente… no le reconoce.

Para el testigo, no es Jesús el Salvador sino la organización. Esta es su “arca de salvación” en donde debe refugiarse. No hace falta Jesús para la vida del testigo, la organización le suple todo convencimiento que necesita saber y tener, siempre y cuando se mantenga dentro de ella. El testigo no pregunta como Pedro ¿A quién no iremos? Sino que pregunta ¿A dónde nos iremos? Pensando y creyendo lo que la organización quiere que piense y crea.

Por eso, no he seguido lo que el cuerpo gobernante manda que cada cristiano debía hacer durante estos días. Por eso, para mí, el cuerpo gobernante no es mas que un grupo de hombres cobardes que se esconden detrás de un concepto ilusorio llamado “la organización de Dios”, con el fin de dominar la vida de personas que buscan sinceramente a Jehová pero que no saben como hacerlo y que han puesto ciegamente su confianza en ellos como guías espirituales, así estos han logrado aprovecharse de su buena voluntad e ignorancia para mantener su vida de reyes y el negocio editorial de la sociedad Watchtower. Ambos grupos llevan culpa por ello. Uno, por ser una jerarquía oligárquica y abusadora y el otro, por no buscar a Dios con su propio corazón, alma y mente, dejando que otros le entreguen el trabajo ya predigerido y a conveniencia.

Cristo y Jehová lo ven todo, y esta noche estarán esperando que muchos que asistieron al “show anual de los testigos de Jehová” puedan comenzar a tener un real y valiente amor por la verdad y decidirse a desechar los falsos dogmas humanos impuestos por los individuos corruptos del cuerpo gobernante.