Prominencia a flor de piel

“Solo si te lo permito, puedes abusar de mí. ¡Anda! ¡Hazlo!”. Ni idea quién dijo eso, pero me hizo recordar algunos peculiares “pilares estructurales de la “verdad”” en la WTland.

La autoridad dada por la Biblia al ser humano es directamente proporcional a un sincero carácter servil para con los demás. Pero es el caso, que la mayoría de los “gloriosos” -llamados ancianos a veces- están saciados de una vana autoridad proveniente de dos fuentes: a.- Escalafón de la WT y b.- su propio “complejo de inferioridad”.

Mr. Ego, -flamante recién nombrado ancianito (¿por espíritu santo o por espíritu amiguero?)-, comienza a mirar con cara seria a su hermanos; los mismos con que la semana pasada andaba mandándole mensajitos de texto a las hermanitas precursoritas -de tiempo completamente perdido-. Lógico, ya no se codea con la plebe, sino con los de “pelo largo”. Ya sus participaciones en la plataforma aumentan y le comienza a sobar el lomo al super Super de circuete, digo circuito. ¿Para qué? Para que va a ser! Para hacerse famoso y entrar al circulo de los más codiciados.

¡Que complejo de inferioridad en marcha! Bien lo dijo Alfred Adler en sus meditaciones: “Quien no siente la “inferioridad”, no precisa exhibir su “superioridad”; por otra parte, quien es claramente superior, es así percibido por los demás, sin requerir una manifestación mayor”. Teocríticamente hablando, quien más se crea “tio”, “glorioso”, “prominente”, “espiritual” o cualquier engendro parecido, más inferior realmente es. ¿A qué anciano se le olvida su nombramiento? Sé que los hay… pero tambien sé que no lo dirán, porque se les olvidó que lo eran. Además, están realmente preocupados de imitar a Cristo.

La mayoria, hombres y muchachos con bajo nivel analítico-intelectual y alto grado de dependencia socio-emocional que por lo general llevaron su vida “pre-cristiana” de una forma paupérrima, ahora han logrado darle el palo al gato. Con nombramiento y la “gran autoridad” dada por La Matrix… podrán demostrar su gran inferioridad, digo superioridad, perdón, digo “espiritualidad” en frente de los boquiabiertos -ingenuos- fieles.

Si no me cree y como un simple ejemplo, en su próxima asamblea, percátese de los altisonantes títulos atribuídos a los magnánimos oradores. Dice el presidente de la sesión -con voz de rastrero-: “Siguiendo con el programa de la mañana (o de la tarde, o de siempre), tendremos la intervención nuestro hermano fulano de tal; superintendente viajante por 40 años, procursor especial, anciano (con varios litros de sangre ajena en sus espaldas), enviado especial de Betel, que tiene un promedio de horas un poquito mas arriba de lo que dice el informe del ministerio, con experiencia total de 60 años en el campo, bla bla bla”, y resulta que el hermanito fulano de tal solo lee lo que dice el bosquejoooo!. Yo he escuchado discursos de bien conocidos abusadores en la congregación, que leen sobre el no-abuso y la humildad!!! Andáááá!
Antes, les daban algo de “chipe libre” al individuo para que metiera algo de su cosecha a la audiencia en las asambleas… ¡pero ahora no! Solo el blasfemo encorbatado de Betel puede colaborar con su cosecha al alimento espiritual de la pobre masa amorfa de 6 millones.

Continuará…
9328737@gmail.com

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