Iba a todas las reuniones, ayudaba en la construccion y violaba en sus ratos libres

Vermont, Estados Unidos.

(Comentario tomado de http://johnhenrykurtz.blogspot.com/)

El alcance del “testimonio” es mundial. Hoy toca Vermont, EE.UU., allí, nuestro hermano en la fe Leonard Roya II, de 39 años, ha sido setenciado a una condena de cárcel de 3 a 20 años… y eso a pesar de que algunos de los que testificaron a su favor le definiesen como “un buen hombre”.
Su madre le defendió, como una buena madre que es, diciendo: “Él es una persona responsable, regentando el negocio de la familia, asistiendo regularmente a las reuniones de los testigos de Jehová y ayudando en la construcción de Salones del Reino”. Continuó declarando: “Todos los testigos de Jehová le han querido y continúan queriéndole, aunque ahora no podrán disfrutar de su compañía por estar éste encarcelado”.
¿De qué pudo se acusado semejante “ejemplo” de la congregación? ¿De predicar las buenas nuevas en Arabia Saudita? ¿Tal vez, de llevar el mensaje cristiano a Afganistán… a los talibanes? ¿De transportar copias de la Biblia… a la comunidad cristiana en Irak?
La juez Theresa DiMauro, le sentenció por: acoso, abusos sexuales y violaciones a una pariente, por tener armas de fuego en su poder y utilizarla para convencer a la víctima de lo conveniente que sería que se dejase violar –a pesar de tener una orden federal en contra de que pudiera poseer armas de fuego–, por utilizar un cuhillo con el mismo fin, por acosarla y perseguirla por la calle… ¡Todo desde 2004, cuando la víctima era una menor! ¡La asistencia a las reuniones de congregación no lo es todo!
Barbara Roya, la esposa del convicto y voluntario en la construcción de Salones del Reino, dijo que su marido: “Estaba obsesionado con la víctima y que era peligroso”. Después de la primera acusación le permitió que pudiera volver a casa por que: “Pensó que no conocía todos los detalles de la historia, porque había estado casado con él por 18 años, por que podía seguir siendo un buen padre para sus hijos”.
El sonrisas de la congregación no lo era tanto cuando estaba en casa con su familia. En una ocasión la esposa le pidió que buscase ayuda profesional… para la obsesión por la muchacha. Él tiró la fiambrera contra una puerta y poniéndole el puño en la cara le dijo: “¡Podría partirte la cara ahora mismo!”. ¡Se ve que las compañías espirituales no le beneficiaron bastante como para cambiar su personalidad!
Nuestro hermano Leonard Roya II, esgrimió sus razones ante la juez, para justificar su conducta, diciendo: “La sociedad en la que vivimos promueve el que sucedan estas cosas… al permitir que las chavalas vayan tan escasas de ropa”. La otra razón: “su esposa trabaja de noche y no le daba la marcheta que necesitaba”.
¡Vaya, vaya con nuestro Leonardo! ¡La culpa la tiene su esposa, por trabajar de noche y la víctima porque estaba como un bombón! Leonard, vas a tener tiempo de pensar en la cárcel en: tus hermanos espirituales, tu colegas en la construcción de Salones del Reino, en las reuniones de congregación y en el Cuerpo Gobernante… ¡aunque has dejado bastante claro que, a ti, el cuerpo que te gobernaba era otro!

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